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El cordero

Desde tiempos inmemoriales, es la reserva cárnica junto con el cerdo. Del cordero se aprovecha todo. Con los muslos se prepara el palpís, un plato muy antiguo que se hacía en junio, en la época del esquileo; de las costillas, las fabulosas costillas a la brasa; de la asadura, se hace la girella, un embutido relleno de arroz; de la cola, la carne de bestia viva; de la sangre y el hígado, el freginat, etc. La girella es un plato muy laborioso, típico de las fiestas mayores, que se ofrece en la carta de algunos restaurantes de la comarca. Es buena comida de todas maneras: en caliente, acabada de cocinar; frita, una vez se ha enfriado; acompañada de cap i potes... El freginat se preparaba el día que se mataba un cordero o una oveja. Se trata de freír la sangre y el hígado con cebolla y con una salsa a la agridulce hecha de vinagre y miel. La carne de bestia viva es la cola de las ovejas de un año, las borregas, a las que se les corta por primera vez la cola para amorecerlas (cubrir por el macho) y así facilitar el acoplamiento; pero también por razones estéticas y para que no se les enganche entre los arbustos.

En El Pallars hay una raza autóctona de ovejas, llamada xisqueta o, otras veces, Montsetina, nombre que tendría relación con los rebaños localizados en el Montsent de Pallars, cabecera del Valle de Àssua, donde han venido pastando durante siglos. Son más bien pequeñas, pero fuertes, musculosas y adaptadas al país. Un adulto puede pesar entre los 40 y 50 kg., el macho, y de 30 a 35 kg., la hembra.

 
// créditos
Consell Comarcal del Pallars Sobirà, Generalitat de Catalunya Departament d'Agricultura, Ramaderia i Pesca, Departament de Governació i Administracions Públiques, Programa Interreg III-A Espanya-França